lunes, 20 de octubre de 2008
El día del ajuste de cuentas
De un modo particular, Amós combate la orgullosa seguridad con que los israelitas aguardaban el "Día del Señor". A lo largo de su historia, Israel había conocido grandes "días" de triunfos guerreros. El recuerdo de aquellas victorias, le hacía esperar un nuevo "Día", en que el Señor se pondría al frente de sus ejércitos para someter a todos sus enemigos. Amós no pone en duda esa intervención divina en un futuro cercano, pero afirma que el "Día del Señor" no será un día de victoria, sino de juicio y de rendición de cuentas para Israel (5. 18, 20).
Yo soy Amós?
Dios sigue buscando profetas como Amós: siervos y siervas dispuestos a estar y hacer la voluntad de Dios. Personas que no teman entregar un mensaje divino, que llamen pecado al pecado y desenmascaren al enemigo fuera y dentro del pueblo de Dios. Dios a usted ha entregado un mensaje que proclamar, vaya, suba a los montes altos, vaya a las plazas. Cumpla con el mandamiento
El estilo de Amós
Con un estilo sencillo y tan rudo como cabe esperar de un pastor que pasa su vida entre los animales que cuida en soledad, condena la vida corrompida de las ciudades, se indigna por las desigualdades sociales que claman al cielo como grita una injusticia y protesta por la falsa seguridad depositada por sus contemporáneos en los ritos religiosos que están vacíos porque no llevan a compromisos personales. Dios castigará a los poderosos -clase dirigente- de Samaría que pecan maltratando a los pequeños del pueblo. Critica las idolatrías, violencias, injusticias, disolución y universal corrupción en la que está sumido el rebaño elegido.
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