Amós, primero de los profetas cuyos oráculos han llegado hasta nosotro por escrito, fue enviado al Reino del Norte, que entonces sesteaba bajo engañoso sol de la paz y prosperidad. Era hacia el año 750 ac, bajo el reinado de Jeroboam II , gobernador inteligente y capaz que supo aprovecharse del declive de sus vecinos para acrecentar la riqueza y lujo de su propio país.
El ministerio de amós parece haber sido muy corto, no debió durar más allá de unos pocos meses. Su mensaje resonó en la ciudad de Betel y quizás, en Samaria y Gálgar, pero sin éxito. Su encuentro con Amasíasy la visión de la paloma, tristemente le hicienron pensar que Israel estaba totalmente corroído por un cáncer espiritual que necesitaba la radical intervención quirúrgica del desastre y el exilio. Jamás hubo un profeta más exacto.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
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